Caminando en la UAGro

La ropa sucia en los lavaderos públicos

Desde la trinchera en que estoy metido…

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EsteSoyYo

Uno de los usos y costumbres que he mantenido es el de “meterme en los zapatos de los otros” para intentar comprender mejor sus ideas y opiniones, ésto me ha llevado naturalmente a sentir cómo más o menos esos zapatos me quedan cómodos o definitivamente no entro en ellos, sin embargo, entiendo o comprendo mejor sus opiniones, así me congratulo de tener amigos para quienes el respeto a las ideas contrarias, no es símbolo de ruptura, sino de que la razón terminará por imponerse.

En relación con todo lo que estamos experimentando en este nuevo siglo (maravilloso) emergen ideas más o menos radicales en uno u otro sentido. Desde que apareció el teléfono móvil recuerdo entrevistas y opiniones a favor y en contra, por ejemplo los alarmantes reportajes sobre el daño mortal que podría traer el uso de teléfonos móviles o una entrevista a una funcionaria importante en Buenos Aires que calificó como de dispositivo inútil al teléfono móvil argumentando que todos tenemos ocupaciones cotidianas y que existen siempre teléfonos fijos en casa y en el trabajo, así como en casetas urbanas, por lo que traer consigo un teléfono era no solo un distractor sino un artefacto “inútil”.

Desde pequeño he mantenido actitudes de ruptura, he sido imprudente, irreflexivo, guiado por un idealismo militante y a la vez por un pesimismo lacerante al percibir que la vida no solo es mejor sino que es peor, crecientemente bipolar, como por ejemplo, la distribución del ingreso en la población, el poder y la impotencia, maldad y bondad, conservadurismo y ruptura.

En cuestiones de Educación Superior que es el sector donde aún me desempeño, he tenido de colegas a profesores eméritos, con los cuales he mantenido charlas de café irreconciliables, desde que aparecieron las primeras computadoras personales no solo era víctima de una especie de bullying por mi profesión (profesor de computación), sino aislamiento, marginación, minimización, lo que duró casi todo lo que duró mi paso por la Universidad. Por ejemplo cuando ya tenía el grado de Doctor en Ciencias (Computación), mi tesis publicada en España en Inglés, diversas publicaciones científicas en Journals, algunos funcionarios y colegas de mi Universidad me llamaban para pedir que revisara sus computadoras, instalara software pirata, manejara sus programas, administrara sus redes profesionales (Ciencias Sociales), enseñara computación a sus hijos, a lo que me negaba ofendido pero entendiendo su actitud, autoritaria, impositiva, ignorante.

Con la aparición de la Internet y sobre todo el boom en la Web Social he tenido la grandiosa oportunidad de conectarme y encontrar amigos de quienes aprendo y comparto. Pero también he aprendido que uno habla desde la trinchera en que está metido. Vivimos bajo un orden social basado en el capital, el dinero y yo siempre me he preguntado si no podremos inventar un nuevo orden más justo, los investigadores de la Educación, Educadores, profesionales, en sus correspondientes países e incluso en México, se forman pensando en adaptarse a un mundo basado en la competencia, en formarse como emprendedores de manera natural, el mundo para ellos es tal como existe, cuando crecieron y se formaron como profesionales, no pasa por sus cabezas el cuestionar nuestro modo de vivir injusto y desigual, la población mundial crece desaforadamente y la complejidad y complicación de realizar un cambio se vislumbra peligrosa, las decisiones que se tomen en el mundo afectan la vida de miles de millones de seres humanos.

Un profesor-investigador formado y dedicado al diseño instruccional y a las formas acostumbradas de la Educación, naturalmente mantiene la perspectiva de futuro desde su trinchera, su cerebro esta adaptado a estas formas de pensar, sus conexiones neuronales tienden a desempeñarse naturalmente en estos escenarios de investigación y educación, su pasado académico es el contexto natural y su experiencia discurre en este sentido, la experiencia lo mantiene apartado de considerar cambios abruptos que para él podrían ser indefinidos, peligrosos, una ruptura a los usos y costumbres que traerán desconcierto, incertidumbre, incomprensión, inseguridad, el futuro sí, pero conservando el pasado como centro del mundo.

No digo que tengo la razón, sino que vivo en una trinchera contraria y me atraen las ideas de cambio, de explorar nuevos mundos, no me considero ni el bueno ni el malo, creo que todo es un espectro difuso, de uno a otro límite, en que nos movemos, aprendo de quien tiene experiencia lo que supongo es afín a mi contexto, aún cuando opinen de mi actitud que es “para bien o para mal”, puede que tengan razón, que en unos cuantos años deba terminar mi labor expresando que mi ruta fue un fracaso, que el orden bajo el cual viví me arrolló y me aplastó, que perdí y que no me uní a los triunfadores, que me mantuve fiel a lo que yo entiendo y pienso, que me reconozco derrotado, hundido, infeliz, conforme.

Después de todo, cada uno participa y propone o impone, desde la trinchera en que está metido.

 

Written by edgaraltamirano

abril 14, 2014 a 7:35 am

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. Siempre lo he dicho, México es un país con suficientes recursos naturales (gas, petróleo, carbón, metales, etc) sin embargo está mal distribuida su riqueza. Por ejemplo en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) nuestro Sr. Rector Javier Saldaña a mi parecer está haciendo bien las cosas en las instituciones de Nivel Superior, pero recientemente organiza su primer informe con un gran derroche de recursos, los cuáles pudieron haberse invertido en las escuelas de Nivel Medio Superior (NMS) porque es ahí dónde falta mucho por hacer (equipar aulas, bibliotecas virtuales, salas audiovisuales, internet, etc). Repito esos recursos debieron ser reutilizados en algo que impacte en la educación del estudiante; y no en lo político. Desgraciadamente sus asesores están haciendo mal las cosas en el Nivel Medio Superior no se ha avanzado casi en nada en cuanto marca la reforma educativa (RIEMS), no se está dando las cosas. Hoy vienen elecciones y no se están seleccionando a los mejores cuadros académicos, y sobretodo a aquellos o aquellas personas que de verdad logren un consenso para el trabajo colaborativo. Desde esta perspectiva considero que la UAGro se presta a simulaciones que vienen ordenadas desde allá arriba (compadrazgos políticos), lo cual puede llevar al fracaso del NMS al no cumplir con los requerimientos académicos que se necesitan y exigen estos tiempos. Esto último tiene que ver con lo primero de esta nota en que la riqueza esta distribuida por el poder político, y al poder político en la UAGro (en este caso) no le interesa ni tiene conocimiento exacto del rumbo de las reformas, sólo les interesa quiénes están al frente de sus servicios.


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